dilluns, 20 d’octubre del 2014

Capítulo 2: Taylor



Mientras recuerdo lo sucedido en los últimos años y me acuerdo de que hoy tengo que cazar algo sí o sí para Jake, porque no tenemos nada de comer, voy andando hacia el bosque.  En las afueras de Lait, nuestro pueblo, está el bosque en el que de vez en cuando consigo cazar algo. Siempre que voy, me acompaña alguien. Avanzo entre los árboles y las ramas, tranquila, ya que sé que Jake aún duerme, y que cómo es domingo, no tiene que ir a la escuela, y cuando despierte yo ya habré llegado. Me sobresalto cuando oigo un ruido de una rama que cruje.
-¿Taylor, estás aquí?
Veo cómo de detrás de un árbol sale una chica alta, rubia, de piel morena  y ojos marrones. Es Taylor. Taylor es muy amiga mía desde que nos mudamos a Lait. Cuando yo era una niña, ella me ayudó a cuidar de Jake cuando más lo necesitaba. Es 7 años mayor que yo, tiene 24 años. Nos daba ropa y sobretodo comida. Taylor es una experta cazando. Es muy buena con el arco y con los cuchillos. Desde hace unos años ella me enseña a cazar, para que si algún día le pasa algo, se tuviera que ir o no nos pudiera ayudar, yo supiera cómo conseguir comida. No es solo mi maestra de caza, es una amiga mayor que yo que me enseña cosas, me ayuda a ser mejor y me proporciona información que necesito para dentro de dos días, cuando nos llamaran a todos los adolescentes de 17 años y nos harán las pruebas para convertirnos en profesionales luchando. Taylor me contesta:
-Sí, soy yo. Preparada para cazar el mejor ciervo que hayas visto en tu vida?
Me mira y me sonríe. Yo le devuelvo la sonrisa.
-Preparadísima.
Nos acercamos sigilosamente al ciervo que antes había visto Taylor, y me hace una señal intentando decir que cuando ella diga ya, dispare. Mueve los labios lentamente: ya. Preparo la flecha y disparo rápidamente. Para mi sorpresa, le he dado al ciervo, y justo en el cuello. El animal aún se mueve y Taylor le lanza un cuchillo para dejarlo totalmente inmóvil.
-Buen trabajo, pequeña.
-Lo sé.-Me rio-
-Te he traído una sorpresa. La quieres ver?
-Claro.
Mientras nos dirigimos a una pradera llana, Taylor saca algo de la bolsa. No me lo puedo creer. Es lo que creo que es?
-Pastel de frambuesa! Hacía años que no lo comía. De dónde lo has sacado?
-De la pastelería.-Sonríe. Me encanta su sonrisa, se le nota un cierto brillo en sus enormes y preciosos ojos.- Ayer cacé un ciervo y le vendí la mitad al panadero a cambio de un poco de dinero y este pastel. Sé que te encanta.
-Oh dios mío, está delicioso. Muchas gracias.
-De nada, pequeña.
-Quería preguntarte una cosa. He estado bastante nerviosa estos últimos días. No hace falta que preguntes el porqué, sé que lo sabes. No quiero ir al centro a entrenar y mucho menos dejar solo a mi hermano. Pero me da miedo que me elijan como luchadora, y dentro de tres años me expulsen de este pueblo y no os pueda volver a ver nunca más. Existe esa posibilidad, verdad?
Silencio. Taylor mira en frente y no me contesta. En unos segundos se gira hacia mi y me mira directamente a los ojos.
-Las pruebas de iniciación son las más complicadas. Te hacen luchar cuerpo a cuerpo, aprender a cazar, a usar todo tipo de armas, a hacer redes y trampas… Al principio es muy estresante. Los agentes y los entrenadores te presionarán mucho. No les hagas caso, intentan que te asustes. En la fase de elección elijen a los 30 mejores, al principio hay como 100 personas, no creo que te elijan, tendrías que hacerlo muy bien. Intenta no destacar cómo la mejor, pero tampoco cómo la peor, tendrías que estar en un grado intermedio. De todos modos, hazlo lo mejor que puedas, dalo todo mientras luches, sino lo notaran.
-¿Y qué pasa si lo notan?¿ O si soy la mejor, o la peor clasificada?
-Si lo notan, con la excusa de que no te esfuerzas te matarán. Si eres la mejor, querrán que seas la mejor en absolutamente todo. Al final acabarás perdiendo la cabeza, y si te expulsan de los pueblos, eso no iría bien. Si eres la peor también te matan. Si al principio hay como 100 clasificados, los 30 mejores se convierten en profesionales, y de los otros 70, hay 20 que sobreviven y vuelven a sus casas y 50 que mueren por haber quedado los peores. Cada año varía la cifra de clasificados, pero nunca baja de 90. Los entrenadores son los más mayores de todos los luchadores, ellos tienen de 20 a 24 años y cuando acaban su vida cómo defensor de Hamilton, pueden vivir en el centro, junto con la gente rica y los agentes del presidente. Pueden llevar a 4 personas a vivir con ellos.
En ese momento me viene una idea a la cabeza.
-¿Ósea que, existe la posibilidad que si quedo de los mejores de los 30, pueda ser entrenadora y luego volver a ver a mi familia, y llevarme a 4 personas a vivir conmigo en el centro, dónde no nos tendremos que preocupar de nada?
-Exacto, eso es lo que todo el mundo intenta, pero solo 5 cada año lo consiguen. Te aconsejo que, si durante la primera semana ves que todo te va bien y eres de las mejores clasificadas, escojas esa opción. Podrías volver con Jake.
- Pero durante 3 años como mínimo no lo vería, no puedo alejarme tanto tiempo de él.
-Si eso es lo mejor para ti y para Jake, tienes que hacerlo. Al fin y al cabo, volverías a verlo. Y a mí también, y llevarías una vida mucho mejor.
En ese momento no sé qué pensar. Miro hacia la nada. Creo que Taylor nota que estoy preocupada. Ella siempre sabe cómo me siento. Es como mi hermana mayor.
-Kimberly, te prometo que durante el tiempo que estés en el centro, yo cuidaré de Jake. Me encargaré de que no le falte nada. No tendrás de que preocuparte, el vendrá a vivir conmigo a mi casa y estará bien. Te lo prometo.
Lo sabía. Ella siempre sabe lo que estoy pensando, y en este momento estaba preocupada por Jake. Lo único que puedo hacer es inclinarme hacia ella y darle un abrazo. Se preocupa por nosotros.  Si no me hubiera ayudado estos 7 años no sé qué hubiera hecho. La necesito. La necesito para que nos cuide, para que nos proteja, pero también la necesito porque la quiero, y necesito tener cerca a la gente a la que realmente quiero. Me ayudan a no sentirme sola. Me acuerdo que cuando tenía la edad de Jake, Taylor me prometió que siempre estaría a mi lado, y que nunca más volvería a estar sola. Desde ese momento se ganó mi confianza. Porque lo que menos quería en el mundo en ese momento era volver a sentirme sola, necesitaba a alguien que fuese cómo mi madre, alguien que supiese siempre lo que era lo mejor para mí, alguien que me aconsejara y que me quisiera, y Taylor ocupó ese papel en mi vida.
Al cabo de un rato volvemos a casa. Abro la puerta con cuidado de no hacer ruido, y efectivamente, cuando entro veo que Jake aún está dormido como un angelito. Me siento en su cama y le despierto suavemente.
-Jake, ya son las 10.00. Despierta, cariño. Voy a prepararte el desayuno.
Cuando estoy a punto de levantarme de su cama, Jake me coge del brazo.
-Kimberly, he tenido una pesadilla.
-Cuentame.
-Era martes, el día en que te vas al centro, y yo me despertaba y no estabas a mi lado. Te buscaba por toda la casa, y por el pueblo y no aparecías. Estaba solo, le hablaba a la gente que pasaba por la calle pero me ignoraban, era como si no existiera. No quiero que eso pase, no quiero que te vayas.
-Jake, no vas a estar solo, siempre voy a estar a tu lado. Dime, ¿qué quieres que te traiga cuando regrese?

-Te quiero a ti, quiero que vuelvas sonriendo como lo haces siempre.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada