dijous, 23 d’octubre del 2014

Capítulo 5: El centro

Los agentes nos ordenan que bajemos del tren. Cuando bajamos, tengo la sensación de que a Leah se le cae la baba. Está hipnotizada mirando las casas enormes, que parecen mansiones, la gente vestida con su ropa moderna y estrambótica y con sus altos tacones, casi tan altos como los enormes rascacielos. Tal y como su nombre indica, tengo la sensación de que en un momento u otro llegarán a rozar el cielo. Parecen infinitamente interminables. Seguimos a los agentes por las calles del centro, los enormes paseos y plazas llenas de tiendas y de gente. Estoy segura de que  jake le hubiera encantado ver tanto color. Comparadas con la única plaza que había en Laift, esto parece una maravilla, aquello parecía una ciudad abandonada. Vemos un enorme edificio altísimo, y nos sorprendemos cuando vemos que entramos en él. Parece que ese será nuestro edificio de entrenamiento.
Al cruzar por la puerta, todo el color que había en la calle se transforma en una gama de colores grises, blancos y negros, sobre todo negros. Todo parece tan pálido y frío… nada comparado con lo de ahí fuera. Un chico joven, de unos 20 años, se nos acerca, lentamente, intentando intimidarnos. Alan lo mira, con desprecio. Igual que yo miré a Brad la primera vez que lo vi. Empieza a hablar:
-Bienvenidos al edificio de entrenamiento de los profesionales. Me llamo Theo y voy a ser vuestro entrenador. Os dividiremos en tres grupos, conforme el pueblo del que venís. Los que seáis de Laif, entrenareis conmigo. Poneos en fila aquí.
Theo indica con el dedo una posición y yo, Leah, Alan y James nos colocamos en ella, junto con el resto de gente de mi pueblo. En unos segundos formamos una larga fila de personas en línea recta.
-Bien, os iré preguntando vuestro nombre y la edad, para asegurarme que estáis todos los que tenéis que estar. Conforme os vaya llamando, os tendréis que ir poniendo detrás de mí. Luego os acompañaré a las habitaciones.
Va llamando uno a uno, hasta que nos toca a nosotros.
-Nombre apellido y edad.
-James Lodcoaster, 17.
-Está bien, el siguiente.
-Leah Raven. 17.
Veo como Theo se queda mirando fijamente durante unos segundos los ojos de Leah, azules como el cielo. Los de Theo, en cambio, son de un marrón muy oscuro. Son muy diferentes. Ella es rubia, él tiene el pelo negro, como yo. Ella tiene los ojos azules, y él marrón oscuro, ella tiene 17 años y...él 20. The le dedica una sonrisa torcida a Leah, y ella se la devuelve, con su total naturalidad y simpatía.
-Pasa, Leah. Siguiente.
-Alan Butcher. 17, pero no sé para que quereis saber la edad, todos los que estamos aquí tenemos 17 años.
-Alan, ¿verdad? No queremos que se nos cuele nadie, Alan. Te recomendaría que dejases de hacer preguntas estúpidas y fuera de tu incumbencia y te preocuparas más por quedar de los primeros en la lista de clasificación.
Alan lo vuelve a mirar con desprecio. Pasa sin que Theo le dé ningún permiso y se coloca al lado de los demás. Cuando Theo está a punto de decir siguiente, veo cómo me mira y se le escapa una sonrisa maliciosa.
-¿Cómo te llamas?
-Kimberly Farrow.
-¿Y cuántos años tienes? Porque parece que tengas 14,¿seguro que no te has colado?
-Tengo 17 años. Y no me he colado. ¿Por qué querría hacerlo?
En todo este rato, cuando he dicho estas palabras, no he sonreído ni un momento. ¿Pero este que se cree? ¿Qué puede venir aquí y decirme que parezco una niña de 14 años? Cuando le digo eso, Theo cambia su sonrisa por una expresión seria.
-Hay muchos que lo intentan, créeme.
-No veo el porqué.
Y dicho esto avanzo hacia donde están Leah, James y Alan. La primera impresión que me ha dado Theo no es buena, es parecida a la que me ha dado Brad, que ahora mismo está sentado junto a la gente que se cree superior, y que tienen derecho a hacer lo que quieran cuando quieran. Theo acaba de tachar los nombres de la lista de los que tendríamos que estar aquí. Parece que estamos todos.
-Seguidme, os enseñaré las habitaciones.
Avanzamos todos por un pasillo bastante grande, hacia las habitaciones. Theo se para en medio del pasillo, provocando que todos paremos.
-A la derecha están las habitaciones de las chicas. A la izquierda la de los chicos. Ahí está la cafetería, y abajo la sala de entrenamiento, dónde tendréis que estar cada mañana a las 7:00. No podéis llegar ni un minuto tarde, os despertaremos a las 6:30 y os tiene que dar tiempo de ir a la cafetería a desayunar. A las 2:00 tenéis tiempo para comer, luego por la tarde tenéis tiempo libre, que si queréis aprovechar tendréis que usar para entrenar. Queda totalmente prohibido que vayáis a las habitaciones del sexo opuesto. En ese caso, seréis expulsados.
-¿Si nos expulsáis, podemos volver a casa?

-Parece que no entiendes la situación. Si os expulsamos, quiere decir que os expulsamos de los 3 distritos y del centro. No podréis volver nunca más. Ahora id a cambiaros. Empezaremos el entrenamiento en media hora.

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