Los agentes nos ordenan que bajemos del tren. Cuando
bajamos, tengo la sensación de que a Leah se le cae la baba. Está hipnotizada
mirando las casas enormes, que parecen mansiones, la gente vestida con su ropa
moderna y estrambótica y con sus altos tacones, casi tan altos como los enormes
rascacielos. Tal y como su nombre indica, tengo la sensación de que en un
momento u otro llegarán a rozar el cielo. Parecen infinitamente interminables.
Seguimos a los agentes por las calles del centro, los enormes paseos y plazas
llenas de tiendas y de gente. Estoy segura de que jake le hubiera encantado ver tanto color. Comparadas
con la única plaza que había en Laift, esto parece una maravilla, aquello
parecía una ciudad abandonada. Vemos un enorme edificio altísimo, y nos
sorprendemos cuando vemos que entramos en él. Parece que ese será nuestro
edificio de entrenamiento.
Al cruzar por la puerta, todo el color que había en la
calle se transforma en una gama de colores grises, blancos y negros, sobre todo
negros. Todo parece tan pálido y frío… nada comparado con lo de ahí fuera. Un
chico joven, de unos 20 años, se nos acerca, lentamente, intentando
intimidarnos. Alan lo mira, con desprecio. Igual que yo miré a Brad la primera
vez que lo vi. Empieza a hablar:
-Bienvenidos al edificio de entrenamiento de los
profesionales. Me llamo Theo y voy a ser vuestro entrenador. Os dividiremos en
tres grupos, conforme el pueblo del que venís. Los que seáis de Laif, entrenareis
conmigo. Poneos en fila aquí.
Theo indica con el dedo una posición y yo, Leah, Alan y
James nos colocamos en ella, junto con el resto de gente de mi pueblo. En unos
segundos formamos una larga fila de personas en línea recta.
-Bien, os iré preguntando vuestro nombre y la edad, para
asegurarme que estáis todos los que tenéis que estar. Conforme os vaya
llamando, os tendréis que ir poniendo detrás de mí. Luego os acompañaré a las
habitaciones.
Va llamando uno a uno, hasta que nos toca a nosotros.
-Nombre apellido y edad.
-James Lodcoaster, 17.
-Está bien, el siguiente.
-Leah Raven. 17.
Veo como Theo se queda mirando fijamente durante unos
segundos los ojos de Leah, azules como el cielo. Los de Theo, en cambio, son de
un marrón muy oscuro. Son muy diferentes. Ella es rubia, él tiene el pelo
negro, como yo. Ella tiene los ojos azules, y él marrón oscuro, ella tiene 17
años y...él 20. The le dedica una sonrisa torcida a Leah, y ella se la
devuelve, con su total naturalidad y simpatía.
-Pasa, Leah. Siguiente.
-Alan Butcher. 17, pero no sé para que quereis saber la
edad, todos los que estamos aquí tenemos 17 años.
-Alan, ¿verdad? No queremos que se nos cuele nadie, Alan.
Te recomendaría que dejases de hacer preguntas estúpidas y fuera de tu incumbencia
y te preocuparas más por quedar de los primeros en la lista de clasificación.
Alan lo vuelve a mirar con desprecio. Pasa sin que Theo
le dé ningún permiso y se coloca al lado de los demás. Cuando Theo está a punto
de decir siguiente, veo cómo me mira y se le escapa una sonrisa maliciosa.
-¿Cómo te llamas?
-Kimberly Farrow.
-¿Y cuántos años tienes? Porque parece que tengas 14,¿seguro
que no te has colado?
-Tengo 17 años. Y no me he colado. ¿Por qué querría
hacerlo?
En todo este rato, cuando he dicho estas palabras, no he sonreído
ni un momento. ¿Pero este que se cree? ¿Qué puede venir aquí y decirme que
parezco una niña de 14 años? Cuando le digo eso, Theo cambia su sonrisa por una
expresión seria.
-Hay muchos que lo intentan, créeme.
-No veo el porqué.
Y dicho esto avanzo hacia donde están Leah, James y Alan.
La primera impresión que me ha dado Theo no es buena, es parecida a la que me
ha dado Brad, que ahora mismo está sentado junto a la gente que se cree superior,
y que tienen derecho a hacer lo que quieran cuando quieran. Theo acaba de
tachar los nombres de la lista de los que tendríamos que estar aquí. Parece que
estamos todos.
-Seguidme, os enseñaré las habitaciones.
Avanzamos todos por un pasillo bastante grande, hacia las
habitaciones. Theo se para en medio del pasillo, provocando que todos paremos.
-A la derecha están las habitaciones de las chicas. A la izquierda
la de los chicos. Ahí está la cafetería, y abajo la sala de entrenamiento,
dónde tendréis que estar cada mañana a las 7:00. No podéis llegar ni un minuto
tarde, os despertaremos a las 6:30 y os tiene que dar tiempo de ir a la cafetería
a desayunar. A las 2:00 tenéis tiempo para comer, luego por la tarde tenéis
tiempo libre, que si queréis aprovechar tendréis que usar para entrenar. Queda
totalmente prohibido que vayáis a las habitaciones del sexo opuesto. En ese
caso, seréis expulsados.
-¿Si nos expulsáis, podemos volver a casa?
-Parece que no entiendes la situación. Si os expulsamos,
quiere decir que os expulsamos de los 3 distritos y del centro. No podréis volver
nunca más. Ahora id a cambiaros. Empezaremos el entrenamiento en media hora.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada