dimecres, 22 d’octubre del 2014

Capítulo 4: Brad, Alan y Jason

Me fijo en que, todos los que vamos hacia el tren estamos asustados. De pronto se me acerca la chica rubia. No recuerdo haberla vista antes, seguramente iba a otra escuela. En este pueblo solo hay tres. Pero hay gente de mi edad que no iba a la escuela, como yo, por ejemplo. La tuve que dejar hace dos años para encargarme de Jake. La chica rubia me dice algo, pero estoy pensando y no escucho bien lo que dice.
-Perdona, que?
Se ríe. No entiendo el motivo, pero su sonrisa es preciosa. Me gustaría tener una sonrisa así. Su voz suena atrevida i segura.
-Te llamas Kimberly Farrow, verdad?
-Si
-Yo soy Leah Raven, para mis futuras amigas, solo Leah. Estoy muy nerviosa. No tengo ni idea de lo que nos harán hacer allí. Tu sabes algo?
-No
En realidad sí sabía, pero no quería decirle que quizás moríamos, porque me caía bien, y no quería que se preocupase. Ya lo sabrá cuando lo tenga que saber.
-Sólo respondes sí y no. Eres callada, verdad?
-Depende del momento. Ahora no sabría decir nada más.
-Porque no?
-Porque estoy asustada. Y cuando me asusto me quedo paralizada.
-Ah bueno, a mí a veces me pasa. Tranquila, no creo que esto sea tan malo. Por lo menos, si hago amigas no me sentiré tan sola, no crees?
Justo cuando estoy a punto de responderle aparece un chico alto, musculoso, de ojos y piel oscuros. Se acerca a nosotras y nos dice algo que hace que lo odie al instante:
-Eh, enanas, estáis preparadas para quedar en la última posición?
Leah me mira, i sonríe sarcásticamente.
-Este es Brad. El más creído de toda mi escuela. Espero que puedas soportarlo estos días.
Brad sonríe maliciosamente. No lo conozco, pero solo de verlo me parece una persona incomprensiva, arrogante y egoísta. No sé si se puede juzgar o no a una persona que no conoces, pero en este caso tenía claro como era él.
-¡Cómo se llama tu amiguita, Leah?
-Me llamo Kimberly.- Respondo fríamente. No tengo ganas de que un creído nos venga a molestar. No lo conozco de nada, ni tengo ganas de conocerlo.-
-¿Quieres que te de clases particulares de lucha? Porque si no…me parece que vas a quedar en el último lugar. Eres delgada, enana…eres débil.
-Perdona,¿ Brad, verdad? Te crees que tienes algún tipo de derecho a decirme que soy débil? ¿Y tú qué sabes, si soy débil o no lo soy? A demás, no te importa en qué lugar quede. Te sugiero que nos dejes en paz, y que si te aburres, conserves tus fuerzas sin hablar, no vaya a ser que luego te gane cuando luchemos.
-Mira, enana, lo que yo te sugiero es que cierres la boca y que no te interpongas entre mi objetivo. Voy a llegar a ser un profesional, es más, un entrenador, y nada ni nadie me lo va a impedir, y menos tú, y si lo haces, haré todo lo posible para que no puedas seguir compitiendo. ¿Queda claro?
No respondo. No tengo ganas de pelearme con nadie. Aún no hemos llegado al centro y no quiero andar buscando enemigos.
Subimos al tren. Leah y yo nos sentamos en el suelo, junto con dos chicos más que se nos acercan. Uno me suena de algo, pero no sé de qué. El otro se me queda mirando.
-¿Por qué me miras?
-Porque eres preciosa.
-¿Y eso te da derecho a mirarme sin ningún tipo de disimulo?
-¿Te hago sentir incomoda?-Sonríe. Posiblemente es una de las sonrisas más bonitas que he visto en mi vida.-
-Pues, un poco.  Ni si quiera sé cómo te llamas. Cuando yo me encuentro alguna cosa preciosa por la calle no me la quedo mirando. A demás, no estoy de acuerdo en lo de que soy preciosa.
-Me llamo Alan. Y sí, eres preciosa. Este de aquí es Jason, un compañero de la escuela.
-Encantada.-Responde Leah. Esta sonriendo, y se ha puesto muy roja. Me hace gracia verla así. Se me escapa una sonrisa, porque sé perfectamente por quien se ha puesto tan roja.-
-¿Sabes, Kimberly?
-¿El que, Alan?
-Tu sonrisa también es preciosa.
Ha hecho que me sonroje. Me giro hacia Leah y vuelvo a sonreír. No sé por qué, pero no quiero que vea que sonrío por esas simples palabras. Va a pensar que soy fácil, o cómo dijo antes Brad, débil. Lo último que quiero es que alguien piense que soy débil.  Eso no me daría muchos puntos para volver a casa.

Durante el viaje seguimos hablando con Alan y Jason. Me parecen simpáticos. Estamos contando cosas sobre nosotros cuando se acercan cinco agentes del presidente Hamilton.  El tren se para. Hemos llegado al centro.







Sorryy este capitulo es mas cortito:)) 

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada